|
Te advierto que si con tu desdén me obligas a partir,
por mucho tiempo te acordarás de mí.
Así será:
al escuchar compases musicales compartidos,
al visitar lugares juntos conocidos,
al admirar paisajes del brazo contemplados,
me añorarás al ser cortejada o acariciada por otros.
Entonces te convencerás de que nadie
te amará como yo lo he hecho
y, aunque te resistas,
cual fuente inagotable,
verterás tus lágrimas a raudales
y yo procuraré borrarte
implacablemente de mi memoria.
Ya lo sabes, amor,
ya te prevengo.
|