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Un hombre se sube
al caballo del poder.
Se llena de santos y misterios
acumula estrellas
robadas en el cielo de lo falso.
Cada noche emprende ritos ancestrales
suma calcula resta divide
oscuro y cada vez más solo
entre súbditos y hienas.
Convierte el territorio en una selva
en un mapa militar ensangrentado
una razón de guerra partida en dos mitades.
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Entre cantos antiguos
y humo de velas coloridas
entierra su pasado
y otros tantos desengaños.
Venga en silencio lejanas orfandades
y jaurías de enemigos
construye para sí un universo propio
escondiendo su perpetuo exilio de la vida.
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Un hombre se va pudriendo por dentro
juega con la bandera de otros
como el gato y la madeja
grita amenaza cierra puertas
manipula la fe de los que acuden
al llamado de una patria
amenazada y sola.
Ofrece la sangre ajena
como si de un fino licor de sus bodegas se tratara.
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Pero un día
la muerte llega desde fuera
por sorpresa en la mitad del sueño
con su tecnología monstruosa y efectiva
arrasando niños cucharadas y polvo
en su magno experimento.
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Un hombre se cae
del caballo del poder
aparatosamente
mira los escombros las traiciones los despojos
se siente acorralado
y le pregunta a los dioses
por qué lo abandonaron.
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Los dioses
no pudieron creer tanta barbarie
se taparon el rostro
y huyeron
por la puerta del fondo.
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Del libro: Motivos generales
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