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Amanece: un sol de plata
va llenando la pradera
de mil brillantes que tiemblan
de emoción entre la hierba.
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Caminito del poblado;
se divisa una pareja;
al mirarla, se diría
que no camina, que vuela.
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Ella lleva entre sus manos
una niñita pequeña;
él va mirando el camino
con ojos donde la pena
habla del dolor que siente
por llevar su niña enferma.
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Llegan por fin al poblado,
todo en él denuncia fiesta:
las mujeres con sus galas,
los caballos, la barrera,
las cucañas desafiantes
que hacen volar las quimeras;
pero indiferente a todo
pasa veloz la pareja:
que la niña se les muere,
que no han venido a la fiesta
sino en busca de un remedio
para salvar a la nena.
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Al llegar ante el doctor,
la colocan en la mesa,
con una angustia infinita
que sólo el rostro refleja.
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Hay un silencio de muerte,
hay un silencio que pesa
como loza de granito,
sobre la pobre pareja.
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De pronto el doctor se vuelve:
_“Está muy mala la nena,
si no la atienden ligero,
es posible que ella muera.
A mí me deben diez pesos,
preparen esta receta”.
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Se miran y él, vacilante,
saca al fin su tabaquera,
que sólo lleva diez pesos,
que sólo diez pesos lleva.
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El doctor, que no comprende
el exista tanta miseria,
los deja sin un centavo
para pagar la receta.
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Salen juntos, vacilantes...
El la mira con tristeza;
ella no le dice nada,
pero la niña se queja.
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Todo en la plaza es bullicio;
bajo un sol que centellea
los aplausos y las risas
van llenando la barrera.
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El palo encebao se yergue
y el premio nadie se lleva,
pues todos han fracasado
resbalando hasta la hierba.
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De pronto el silencio cae
en medio de la barrera:
que un hombre sube la vara
con increíble destreza.
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Resbala, vacila, asciende,
ya va llegando a la meta…:
estira por fin el brazo
y del premio se apodera.
Baja veloz y mil ojos
sin comprender lo contemplan;
abre la bolsa jadeante,
febril busca las monedas
y, ante la gente asombrada,
al encontrarlas las besa
y sale gritando fuerte
a través de la barrera:
_“¡Rufina, ya tengo plata
pa pagasle la receta.
Rufina, Rufina, corre;
no se pue morir la nena”.
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Del libro: Salomas
Publicado en: Boletín de La Sociedad Panameña de
Pediatría. Volumen Nº. 20. Julio 1991. Nº. 2
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