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(A María Rosa P. De De La Ossa)
(Inédita)
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Allá en la margen florida
Que baña el Rimac undoso,
Y al arrullo caprichoso
De su inquieto murmurar,
Botón de rosa temprana
Sus pétalos entreabría
Y los besos recibía
De la aurora al despertar.
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Le entonaban dulces cantos
Las aves en la enramada
Y la brisa enamorada
La mecía con amor,
De la vida en los umbrales,
Como reina de las flores,
Soñaba tiernos amores
En su inocente candor.
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Desde lejana ribera
Vino un céfiro amoroso,
Y arrebató presuroso
Entre sus pliegues la flor:
Y en otros nuevos pensiles
La rosa halló nuevo encanto,
Y encontró cariño santo,
Y escudo contra el dolor.
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Pero a la flor le faltaba
El calor del patrio suelo,
Y el céfiro alzó su vuelo,
Y con él se fue la flor:
Y en el jardín solitario,
Que su ausencia oscurecía,
Una paloma gemía
Y lloraba un ruiseñor.
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Revista El Heraldo Del Istmo, No. 33
Publicado el 15 de mayo de 1905
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