La derrota del Puente de Calidonia se inició mucho antes con las intrigas fraguadas por el General Benjamín Herrera contra el liderazgo del General Porras quien había guiado por buen norte a los liberales panameños.
Derrotados entonces, se firmaba el armisticio sin que hubiera podido enterarse Victoriano Lorenzo, quien venía con el parque de armas desde La Chorrera a Cocolí, tal lo convenido. "Las fuerzas de Albán al mando del General Sotomayor emprendieron la persecución contra Victoriano y su gente". Se dice que al no dar con los liberales indígenas, Sotomayor se dirigió a las montañas donde arremetió contra las poblaciones de la gente de Lorenzo, lo que motivo la furia de los indígenas quienes entonces se negaron a aceptar ninguna rendición.
El 31 de julio Albán extendió salvoconducto a Porras para que saliera del istmo y luego dejó en libertad a Mendoza y a Morales, por la probidad de sus actos. Lorenzo quedo al margen de la ley como militar en rebeldía.
Desde Costa Rica, ahora en el exilio, Porras escribía a Victoriano y le hace saber su deseo de volver al istmo y continuar la lucha, agrega Sisnett.
A esta altura se había proclamado a Domingo Díaz como el nuevo Jefe de la Revolución en Panamá, y este hecho molestó terriblemente a Victoriano Lorenzo, quien enfrentó a Manuel Antonio Noriega en defensa de Belisario Porras a quien reconocía como único Jefe Civil y Militar en el istmo.
Porras desde Costa Rica proclama la continuación del estado de Guerra y consignaba la reafirmación de Benjamín Herrera como sucesor del General Sarmiento en Colombia y Jefe Civil y Militar del Departamento.
Victoriano Lorenzo se reafirma en su posición de adhesión a Porras:
"Afortunadamente los pueblos del Istmo, las personas más conspicuas de la capital en tanto y posición social, son unánimes en reconocer que usted personifica en las actuales circunstancias la aspiración de todos".
Lorenzo fue a recibir a Porras a Penonomé quien venía por mar de Costa Rica. Este quien traía carta del General Vargas Santos como Jefe Civil y Militar del Istmo. En gesto de lealtad y solidaridad Lorenzo expresó que no reconocía más jefe que Porras. Lorenzo volvió a su cuartel de La Negrita y dio orden a sus subalternos de que se retiraran a sus hogares hasta segunda orden. Ante la confusa situación Porras notó que sus fuerzas se iban desvaneciendo y el número de hombres era cada vez menor. Entonces llamó a Lorenzo y le comunicó su inquietud.
"Lorenzo con la tranquilidad del indígena americano, -dice Sisnett- pidió a Porras tres días para volver a reintegrar su ejército y para que Porras les pasara revista. Pasados tres días Lorenzo le plantaba a Porras seiscientos hombres armados con rifles y escopetas y machetes listo para el combate".
Cabe destacar que, incluso a haberle incluso salvado la vida de las embestidas del General Benjamín Herrera, tal lealtad y amistad nunca fue bien ponderada por el caudillo Porras quien pese a haber sido tres veces Presidente de la República, no hizo el debido honor y ponderación oficial a la memoria de Victoriano Lorenzo, y aún no se le ha erigido el gran busto público que merece como adalid de la emancipación popular panameña.
A esta altura, ante el eminente final, Benjamín Herrera se hace reconocer como Director de la Guerra en el Cauca y Panamá. Detenido Porras, Herrera quiso escarnecerlo públicamente, pero lograron impedirlo sus amigos, entre ellos Lorenzo. Posteriormente fue llevado a la cárcel de Santiago de donde escapó y logró embarcarse a Costa Rica.
Finalmente se enteró en su derrota de que sus antiguos colaboradores habían firmado la paz en el buque norteamericano el Wisconsin destacando Eusebio A. Morales y Lucas Caballero. Por el Gobierno conservador firmaron Víctor Salazar y Alfredo Vásquez Cobo.
También se entera Porras con pesar de la entrega de Victoriano Lorenzo, por su enemigo Herrera, a los conservadores con la célebre frase militar colombiano. "Pongo a la disposición de Uds. a este oficial, pero bajo la plena garantía de las estipulaciones del tratado..." Lorenzo fue fusilado el 15 de mayo de 1903.
Pero la pregunta interesante sería: ¿Qué habría sido de Victoriano Lorenzo si no hubiera sido fusilado. Se le habría reconocido los méritos y merecimientos granjeados en el fragor de la batalla?
A ver, su más cercano colaborador y amigo Belisario Porras, a quien le fue íntegramente leal, adepto y defensor, le abría considerado en su gabinete, o cargo diplomático alguno en sus períodos presidenciales.
Hagamos memoria y recordemos si los campesinos y en especial los pueblos indígenas fueron acaso debidamente reivindicados por el Dr. Porras, durante su mandato en recuerdo de ese Victoriano Lorenzo que le supo poner en tres días centenares de indígenas y campesinos para la lucha armada y en defensa del liberalismo.
Nos toca entonces a nosotros hacerle, ahora, justicia a Victoriano Lorenzo y con la reivindicación del campesino panameño y nuestros pueblos indígenas.

Retrato de Victoriano Lorenzo que se conserva en el Museo de Historia, en la Plaza de la Independencia de la ciudad de Panamá.
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Leoncio Obando
Publicado en: El legado de Victoriano Lorenzo. Documentos, cartas y escritos. Selección de textos y presentación Leoncio Obando Quintero.
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