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De mi vida en los albores
corría tras mariposas
que volaban presurosas
a ocultarse entre las flores.
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Mas tarde tuve yo amores
e ilusiones vagarosas
que, huyendo, cual mariposas,
colmáronme de dolores.
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Hoy atroces desengaños
que liban miel cual la abeja,
marchitan la flor de mi alma!
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Va en cuerpo de pocos años
un alma muy triste y vieja:
La marchita flor de mi alma!
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Del Libro Jirones de Adolescencia. Roma, 1905
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