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Tus ojos son dos centellas
lanzadas por Jove airado,
quien quedose anonadado
de verlas tan lindas, bellas.
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Tu pelo es de Magdalena,
de Cleopatra tus facciones,
de Lucrecia (*) tus acciones
y tus curvas son de Helena.
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Si tu hubieras existido
cuando Venus, Juno y Diana,
a tí la ansiada manzana
París habría ofrecido.
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Eres tan bella, Consuelo,
que te ve mi fantasía
cual diosa de poesía
brindando estrofas al cielo.
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(*) Lucrecia Brutus, esposa de Tarquinius Collantinus
Del Libro Jirones de Adolescencia. Roma, 1905
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