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Este grito estrangulado
que agoniza en mi garganta
y se alarga en estertores
lacerando, como garfios, las entrañas;
este grito ardiente, trémulo,
que no pudo sublimarse en una estrofa
ni cuajarse en una lágrima;
que soñó, áurea libélula,
remontarse hasta libar el sacro polen,
miel de luz de las estrellas;
que anheló -prisma de agua-
ser gotita transparente,
diminuta luna diáfana,
con espejos,
donde un iris de ideal se perpetuara.
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Este grito,
que en la celda tibia y blonda
de su omnímoda crisálida,
cuna fue de ardiente anhelo,
fragua viva de ilusiones,
núcleo férvido y vibrante
de inquietudes y esperanzas.
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Este grito,
que cual flecha luminosa e incendiaria,
fue rasgando los cendales milenarios
de pretéritos atávicos
y de angustias y de ansias
enquistadas;
y en el árbol de la vida
puso el zumo redentor
de una nueva y fresca savia;
y de pájaros cantores y de nidos y de felpas
y retoños
pobló el lecho verde y tibio de sus ramas.
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Este grito
que prendió la estrella guía
de otros rumbos y otras sendas
y otros mares y otros cielos y otras ansias,
y dejó la blanca estela
llena toda de su lumbre esmerilada.
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Este grito
que hoy crepita, se retuerce
y se ahonda
en convulsas vibraciones
y se extingue lentamente,
abrasado en los umbrales
de su propia llamarada.
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Este grito estrangulado
que agoniza en mi garganta
y se alarga en estertores
lacerando, como garfios, las entrañas;
este grito,
fiel imagen de mi vida desolada,
no tendrá jamás la gloria de ser trino
ni el embrujo inefable de ser ala.
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("...De los poetas espontáneos, los que nacen tales, podría decirse lo que
decía Paul Valery de los pájaros: Que si pudieran decir precisamente lo que
cantan y por qué lo cantan, no cantarían. Creo que algo de esto le pasa a
esta poetisa cuyo lirismo le revienta por todos los poros del alma; le
revienta, como Este Grito, "del embrujo inefable de ser ala". Este grito es
el que la pone con frecuencia en trance de poesía y la hace cantar como el
pájaro con "el zumo redentor de una nueva y fresca savia" que da a su canto,
aunque ella no no sabe, "la gloria de ser trino"... y de ser grito sincero
del alma." OCTAVIO MÉNDEZ PEREIRA )
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