|
Escribo,
para acallar el tedio
de los que no se atreven
a golpear la sombra.
Para hacer muñecos de odio
que combatan el tic tac de los relojes
que se comen la tristeza.
Escribo, por la pasión infinita
de no poder encontrarme
en el corazón de todos los hombres.
Borro, pinto, escudriño
para dibujar de perfil y cuerpo entero
al labrador que llora su pobreza;
para volverme enterrador de miserables,
de carpintero que con sangre
fabrican catafalcos.
Contra ellos golpea mi alma!
Lástima que no sea un fusil de duro acero! . . .
Escribo para no morirme
para nacer con el hombre,
para mirarme con potentes lentes de ciego
y escudriñar la tiniebla
y no renunciar jamás a ser hombre.
Para ser el eje central del universo
por eso escribo: para ser miliciano
del ejército del sol y el humanismo,
para encontrarme a mí mismo.
|