Arribar a la acogedora tierra cubana sin haberse llevado una visión del apóstol José Martí y del universo del Premio Nobel de Letras y autor de “El Viejo y el Mar”, Ernest Hemingway comportaría no haber visitado a plenitud la geografía asombrosamente cariñosa de la mayor de las Antillas.
Tal fue lo que aconteció cuando viajé a Santiago de Cuba a recibir la condecoración “JOSÉ MARÍA HEREDIA”, la cual se me entregó el 4 de julio de 2002.
En La Habana, entre el monumento al mexicano Agustín Lara, Los Archivos Nacionales de Cuba y la Calle Leonor Pérez, visité la casa natal de José Martí en donde naciera el 28 de enero de 1853 esa magna figura del modernismo como movimiento estético universal. En dicho lugar aparecen entre otras cosas la “Revista La Edad de Oro” que él dirigiera en la Administración 77 de William Street en Nueva York. También lo acompañan fotos del movimiento itinerante del poeta en 1877 en México.
Aparece un retrato de doña Leonor Pérez, su abnegada madre, llevando en sus entrañas a José Martí en el año 1852; y retratos de sus hermanos Leonor a quien apodaban “La Chata” y Mariana Matilde, María del Carmen a quien llamaban “La Valenciana”, María del Pilar, Rita Armella, Antonia Bruna y Dolores Eustaquia a quien denominaban, Idita.
Forman parte del museo, un retrato de su maestro Rafael de Mendive y Dautty, quien vivió entre 1821 y 1886 siendo director de la Escuela Municipal de Varones. Aparece el periódico “La Patria Libre” en donde apareció su poema dramático “Abdala” escrito el 23 de enero de 1869.
El grillete que llevó Martí en la cárcel de La Habana aparece registrado en el museo lo mismo que la hoja histórica del penal del confinado en La Habana el 30 de septiembre de 1870 en que fue deportado a España.
Una monografía sobre Guatemala, escrita por el poeta durante su estancia en ese país y publicada en México en marzo de 1878.
Aparece un retrato de la Universidad Central de Madrid en 1871 en la que ingresó el poeta como estudiante de leyes, al igual que uno de la Universidad de Zaragoza en la que también estudió el apóstol de la independencia de Cuba.
En el museo reposa un mapa del recorrido de Martí entre 1871 y 1875 y el documento fechado de enero, con el que fue expatriado a Cádiz arribando en 1873 a Zaragoza.
Aparecen fotos de sus viajes a Madrid, París e Inglaterra, aparece una foto del vapor “Guipúzcoa” en la que Martí realizó el viaje de La Habana a Cádiz en calidad de desterrado político iniciado el 15 de enero de 1871.
Acompañan en el museo un retrato del comandante Fidel Castro entonces un líder estudiantil en 1953, en la que el hoy dirigente político cubano explicitó que durante su estancia como prisionero político y durante su alegato del penal titulado: “La Historia me absolverá”, le prohibieron recibir literatura martiana.
Maquetas del pódium del Liceo de Guanabacoa desde el cual Martí pronunció discursos de agitación política forman parte del arsenal histórico del museo, lo mismo que fotos del Hotel de Nueva York en el que se hospedaron los generales Máximo Gómez y Antonio Maceo para entrevistarse con Martí, también una foto de su padre don Mariano Martí y Navarro durante su visita a New York en junio de 1883, el documento en el que se acepta a Martí como miembro de “La Liga Patriótica Cubana”, organismo político que recogería a todos los patriotas cubanos que luchaban por la independencia de la patria fechado el 27 de noviembre de 1891.
El escritorio usado por Martí en su oficina de 129 Front Street sobre el que escribió discursos políticos y revolucionarios. Aparece un retrato del poeta confeccionado por el pintor sueco German Norman.
Martí junto con los cosechadores de tabacos mayormente cubanos en Temple, en Jamaica en octubre de 1890, un retrato del poeta de la obra de Armando García Menocal.
Y finalmente el histórico lugar en donde cayera el poeta el 19 de mayo de 1895 en la “Batalla de Dos Ríos” cierran el ciclo histórico, mental y universal de la Casa Natal de José Martí, hoy convertida en un museo al que convergen viajantes de todas las latitudes del planeta a estar en contacto con ese prohombre que fue José Martí Pérez a quien Fidel llamara en memorable ocasión, el ideólogo y autor intelectual del proceso revolucionario existente en esta hermosa isla caribeña.
El museo está situado en el edificio Leonor Pérez 314 en el casco de la llamada “Habana Vieja!”.
En la habitación 511 del “Hotel Ambos Mundos” situado entre Obispo y Mercaderes en La Habana Vieja, vivió en una gran cantidad de veces en que viajó el escritor Ernest Hemingway a visitar y a escribir grandes porciones de su vital prosa deslumbrante, que lo llevaron al sitial del Premio Nobel de letras de 1954.
En ese aposento reposan, entre otras cosas, los lentes que usaba el escritor, su máquina Royal con la que escribió obras entre 1932 y 39, la cómoda donde guardaba su ropa, un retrato acompañado con su última esposa Mary Welsch en la finca “El Vigía”, otra junta a su esposa en Idazo en 1947, Hemingway en su yate “Pilar” en la década del 30, un documento que recoge su estancia cuando llegó por primera vez a La Habana el 1 de abril de 1928, un holograma de la medalla del Premio Nobel de Literatura obtenido en su afición por la caza marina, su cama en la que reposan sus libros: “Island in the Stream” y “The Old Man and the Sea”, botas rojas de caza usadas por él en África, un trofeo del concurso Hemingway en la que en 1960 ganó el Dr. Fidel Castro Ruz.
Un facsímil de navegación del yate Pilar, el pico de un pez aguja pescado por el escritor, una gorra por él utilizada, una corbata roja con ribetes grises usada por el escritor, una revista Life en donde aparece por primera vez la publicación de la novela “El Viejo y el Mar”. Hemingway vivió en este hotel de mayo de 1932 hasta julio de 1939.
Consignamos que enfrente de este hotel estuvo situada la Universidad de La Habana, fundada por los padres dominicos el 5 de enero de 1728, hasta el 7 de mayo de 1902, en que fue trasladada al lugar que hoy ocupa en pleno centro de La Habana, Cuba.
Con estas líneas consignamos esta crónica de dos figuras estelares de la literatura mundial, un cubano y un estadounidense, ambas cifras totalizadoras y brújulas de un siglo que busca la hermandad de los pueblos y de dos grandes naciones con un mismo norte ideológico: la búsqueda de la justicia social.
Creo firmemente que en un futuro bajo la égida de Walth Whitman, José Martí, Ernest Hemingway y de los pueblos del planeta, habrá de finiquitar el injusto bloqueo económico de los consorcios guerrilleros contra Cuba, que tanto daño le causan a la paz mundial y la libre confraternidad entre los pueblos.
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Luis Carlos Jiménez Varela
Publicado en: Revista Cultural Lotería: No. 503 julio-agosto, 2012. Panamá: Lotería Nacional de Beneficencia, 2012.
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