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La sombra y la serpiente,
por Luis Carlos Jiménez Varela


Sombra en el cementerio iluminado | Foto: generada por ChatGPT

Dedicado a los miles de panameños
que cayeron en invasión de 1989,
luchando por la paz y la soberanía nacional.

Matías caminaba con las dos cápsulas de cianuro metida en el bolsillo de su raída camisa. Pensaba, seriamente en el suicidio. Y es que desesperada había sido su vida en los últimos años durmiendo en los parques y con el hambre que le daba latigazos fúnebres en el estómago.

Pensó en su vida de perro. Mientras esto pensaba, giro hacia el CANAL ZONE, y con los ojos turbios parecióle contemplar olas de sangre derramada como un sombrero mortuorio sobre el lagar patrio.

Decidió entonces, encaminar sus pasos hacia la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA y le encontró ahíta de bandoleros con antiparras herméticos encima de las narices y rodeados de papeles mohosos y leyes arcaicas.

Se dirigió entonces a la IGLESIA y no había terminado de arrodillarse cuando divisó, a su lado, al último patrón que lo había despedido de su trabajo sin ninguna explicación, y lo había dejado, literalmente hablando, muriéndose de hambre.

Pensó entonces para sus adentros: “Este templo está lleno de santos de cara”.

Matías llegó al frontispicio del HOSPITAL: Allí lo recibió una voz ronca como la piedra, y hablando como si fuera por encima de su blanca bata de médico, le dijo a voz en cuello: Caramba, Matías, pensaba que hace años te habías muerto...

Con los ojos acumulando las lágrimas pensó en la tabla de salvación que tenía en el bolsillo de su camisa y se encaminó hacia el cementerio.

Una vez arribó a la necrópolis, leyó un anuncio esperanzador: “SE NECESITA UN ENTERRADOR DE MUERTOS, SE OFRECE BUEN SALARIO”.

Matías sintió, entonces, una alegría infinita que le caló hasta los huesos. Tomó las cápsulas de cianuro y las arrojó sobre una de las tumbas del cementerio.

Había decidido, en ese mismísimo instante, trocar su propia muerte por el nuevo oficio de entrarle a paladas, a cuanto cadáver se le interpusiera en el camino.


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Luis Carlos Jiménez Varela

Publicado en: Habitar con los muertos: cuentos psicológicos. Panamá: Centro de Investigaciones Educativas y Nacionales, 1998.


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