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Antonio contaba con seis años de edad. Muy pronto empezaría su primer grado en la escuela primaria.
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Cualquier día, el niño, preocupado porque sus zapatos estaban muy deteriorados, preguntó a su madre cuándo le comprarían otros. _Hijo, por ahora no puedo conseguirte el calzado que deseas. Lavo y plancho ropa ajena; pero el dinero no me alcanza. Y todo lo que pides está en el fondo de unas botellas_.
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Antonio quedó muy pensativo con la explicación que le había dado su esforzada madre. ¿ Cómo era posible que unos zapatos estuviesen dentro de unas botellas?
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¡Pobre de mi hijo…! ¡Qué mala suerte la nuestra…! Nunca los zapatos nuevos, la camisa, el alimento, los libros, salen de aquellas botellas, reflexionó acongojada doña Amable; ella recordaba otros tiempos … Modesto, su esposo, era un hombre de trabajo… En ese entonces, su casa era alegre, pintada, con muchas flores… Hoy, la vida había cambiado en su hogar…
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Se acercaba la Nochebuena… El pequeño escuchaba la conversación de sus amiguitos; todos tendrían juguetes… y él se contentaría tan sólo con zapatos nuevos… Y otra vez decidió consultar a su mamá sobre el asunto que más le interesaba.
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_Mira muchacho, _le contesto doña Amable: _yo vendo frituras, lavo y aplancho, como tú lo sabes, pero lo que gano no es suficiente, la vida está muy cara, y todo lo que me pides está en botellas malditas…_
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Ante las palabras de su madre, Antonio decidió investigar… Salió al patio; tomó una de las botellas, que por ahí tenía su padre; buscó una piedra y la quebró, sin notar que don Modesto, su papá, lo observaba atentamente…
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_¿Qué haces, Antonio? ¿Por qué rompes la botella?_
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El chico casi no podía hablar… Con palabras entrecortadas, habló al padre diciéndole: _papá, viene Navidad y yo no tengo zapatos que me sirvan; mira, estos ya tienen la suela rota. Y mamá no puede comprarme otros. Cuando se los pido, me dice: “Antonio, el calzado que deseas está en el fondo de las botellas…” Por eso quebré ésta; pero… aquí no hay nada…_
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Modesto guardó silencio… Después, dijo al niño: _Tú tienes razón, Antonio… Te ayudaré a investigar… No te apures, hijo.. Ya lo verás…_
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Los días transcurrieron… Rompieron los vientos que anunciaban la proximidad de la Nochebuena… Y llegó la fecha esperada, el 24 de diciembre… Como a eso de las seis de la tarde de ese mismo día, se presentó en casa don Modesto, llamó al niño y le entregó un paquete…_¡Abrelo!_ le pidió…
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_¡Papá…! ¡Mis zapatos…! ¡Diste con la botella que los tenía..!
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_Sí, pequeño… Y la quebré… La rompí para que nunca te haga más daño… Te lo prometí y te lo he cumplido…
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Del libro: Noche Buena. Cuento original de León Tolstoi "La Copa Maldita" con arreglo especial de la autora,
Publicado en: Boletín de La Sociedad Panameña de Pediatría. Volumen Nº. 19. Julio 1990. Nº. 2
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