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Se vá mi sombra, pero yo me quedo.
Carolina Coronado.
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Si en la mañana, al despuntar el día,
vieres mi sombra contemplarte leda,
acéptale su abrazo misterioso,
porque se vá mi sombra y mi alma queda.
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Si en noche tempestuosa, entre sollozos,
de mí voz escuchares el remedo,
no temas acogerla con cariño,
te dirá adiós mi sombra y yo me quedo.
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Y si del mar embravecido, la ola
a playa ignota mi cadáver lanza,
mi súplica postrera es que no olvides
que he cifrado en la muerte mi esperanza.
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Si acaso entonce, en medio de tus triunfos,
vuelve mi sombra a contemplarte leda,
acéptale su abrazo misterioso,
que el cuerpo ha muerto, pero mi alma queda.
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Del libro: Ensayos Morales, Políticos y Literarios
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