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Pero entre tanto llega la destructora muerte
a hundirme en el estrecho y fúnebre ataúd,
yo quiero en el espacio seguirte siempre, verte,
y hacer que en tu alabanza resuene mi laúd.
¡Adiós hermosa luna! Yo te amo con delirio,
quisiera por cantarte tener inspiración,
porque al mirarte siento que calma mi martirio
y late dulcemente mi triste corazón.
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