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Rosa Elvira Álvarez
(1915-1997)

Rosa Elvira Álvarez

Nació en David, provincia de Chiriquí, el 16 de febrero de 1915. Fueron sus padres Andrés Agustín Álvarez Gallegos y la educadora Evelia Anguizola.

Realizó estudios elementales en el Colegio La Inmaculada Concepción, de la ciudad de Panamá. Luego se trasladó a San Francisco, Estados Unidos, donde continuó estudios secundarios y universitarios. En esta ciudad se graduó de Arte Dramático.

Contrajo matrimonio, en los Estados Unidos, con el mexicano Tomás González, de cuya unión nacen dos hijos: Tomás y Rosa Elvira. Su casa en California era llamada “El Valle de La Luna” en honor a su querido Chiriquí, y era considerada una antesala de la cultura hispanoamericana, donde se reunían artista, escritores y poetas.

En la literatura, sus primeros versos aparecen en periódicos y revistas, hasta que en 1942, vio la luz su primera creación literaria Nostalgia, el titulo nos da una idea de su contenido, caracterizado por un tono nostálgico, especialmente por su patria chica, Chiriquí. Después de un largo silencio, publica su segundo libro, en 1968, titulado El Alba perdurable. El siguiente año publica su tercera obra, Romance de la montuna. Y finalmente, en 1970, publica 7 Sonetos al Escorial. Sus obras completas aparecen bajo el titulo El Alba perdurable, en 1977, edición del Instituto Nacional de Cultura.

Por su destacada labor literaria, recibió una condecoración del senado de los Estados Unidos y le fue erigida una estatua en su casa. Fue Vicecónsul ad honoren de Panamá ante la ciudad de Los Ángeles y Secretaria, desde su fundación, del Teatro de Cámara de Hollywood.

Con motivo de los sucesos del 9 de enero de 1964, escribió en LA OPINION de Los Ángeles, California, un artículo que traducía el justo resentimiento de los panameños hacia los Estados Unidos, por la infame agresión “… Que un país sea pequeño, no quiere decir que no pueda representar la verdad en su enorme grandeza. Esa verdad es que los Estados Unidos ha sido injusto con Panamá…”

Rodrigo Miró, en su obra Teoría de la patria, nos dice: “Rosa Elvira Álvarez trae a la poesía panameña una voz nueva y personal. Sus poemas traducen un temperamento complejo, donde mística y erotismo conviven en extraña hermandad. Y son expresión del destierro, nostálgico suspirar por el verdor soleado de la patria ausente. Allí su anhelar y su desesperar; allí todas las luces y las sombras del trópico, de ese trópico que gobierna sus ansias cada vez que el frío invierno del norte pone su nota blanca sobre las cosas. Particularmente dotada para el manejo del verso octosílabo, es la primera poetisa panameña en cuya obra el romance desempeña papel importante, y, muy posiblemente, la que primero los escribe”.

Rosa Elvira Álvarez falleció el 14 de febrero de 1997, en el hogar de su hijo Tomás, en Miami, Florida, próxima a cumplir 82 años de edad. El 22 de marzo de 1997, en presencia de sus cenizas, la comunidad chiricana le rindió un homenaje póstumo en la Catedral de San José de David.


Reseñas


Portada de Nostalgia

Breves Palabras

Por encima del aire delgado, del día sin reposo y de la noche ebria de olas, canta tu voz salida de ti misma, tu voz que no ha aprendido la fórmula, la melodía ni el precepto. Ola entonces, brisa en la hoja de la palma, trino de bosque, a veces grito de animal herido detrás de la tormenta.  El motivo que cantas –mar, amor, ensueño, recuerdo de tu Trópico– acaso se esfume entre los días, pero la substancia infinita, lo inefable tuyo, tu voz, seguirá dando vueltas, seguirá sombra y piedra. Sombra en la luz, en tu luz, y piedra dura, como toda belleza en el alba.

No puedo definirte. Tu verso se me escapa, como arena, como el jugo de las naranjas, como los reflejos. Me deja, sin embargo, un inefable deleite de cosa fugaz, de sonrisa o ternura, de fragancia en la yema del dedo. Lo comparo al beso que se hizo recuerdo, a la llama que se fue al aire, al rostro vuelto imagen.

Vienes desde el Trópico y tienes la voz clara y luminosa como lluvia en día de sol. Por el hilo fino de tu verso pasa la luz como por el ala de una mariposa. Y es inútil esperar que te logres, que te entregues en tu verso, porque siempre vuelves a ti misma, a abrir tu sonrisa o a verter tu lágrima, sin alarde, con pura poesía. Y por eso he llevado tu verso junto a mí a veces, como una llave, para abrir puertas blancas en casas conocidas, donde estaba tu imagen quieta y muda, mirándome. Así te entregas en el verso, pero manteniéndote lejos, como el canto del pájaro, unido a él y siempre nuevo, siempre otro.  Habría que aislarlo en el aire, recogerlo en antenas y llevarlo a su expresión final.

Dirán que tu voz no te define. ¿Acaso el perfume es la flor, el sonido es la campana? Separada de ti recobras vida y te vas hacia ese círculo inefable de melodías que no perciben nuestros oídos muertos.

Te seguirán en versos, rimas, números, y no darán contigo nunca, y tú, fuera de tu verso, como fuera de tu cuerpo, mirarás con tristeza ese afán y pensarás “En verdad no me he dado”. Y yo te sonreiré con tu imagen prisionera en el fondo del agua.  Así estás, como los cuerpos en los espejos, separados y juntos, pesados e inefables, en la muerte constante y en la eternidad. Prisionera de ti misma entonces, te has ido liberando a fragmentos, y un día te darás toda entera en el último verso. Mientras tanto, yo te anuncio altas nieves, y nubes y tormentas; pero te cumplirás, con nuevas entregas, con nuevas hermosuras, con nuevas alegrías. La rosa tuya, la de tu vida y de tu muerte, perfumando la noche, alta, inefable, inaccesible.

Arturo Torres Rioseco,

en la introducción de Nostalgia


Portada de 7 Sonetos al Escorial

Fragmento de un mensaje enviado por el escritor Ramón J. Sender con motivo de la lectura de los poemas de Rosa Elvira Álvarez

La dimensión afectiva en la poesía de Rosa Elvira se caracteriza por la ternura. Una ternura cálida que se manifiesta enteramente en sus acentos nupciales y maternos. No solo como madre de sus hijos sino en el sentido que los pueblos primitivos daban a la maternidad en la era del matriarcado. La maternidad de Rosa Elvira es la de aquellos tiempos en que la mujer presidía la vida y dirigía el misterio del vivir y el morir con el riquísimo repertorio de ritos de la magia blanca. Para decirlo con palabras que a veces le hemos dicho a ella y le han hecho reír, de aquellos tiempos en que las brujas eran hermosas y benéficas, en que la mujer hermosa presidía la bendición de los trigales y de los apriscos. Y era el símbolo dulcísimo de la belleza y de la riqueza del existir.

En cuanto a la dimensión mística ¿qué podríamos decir que no hayan dicho ya todos los que han leído un poema de Rosa Elvira? El misticismo es la escuela de los enamorados de la belleza que aun no tiene nombre. Y los enamorados del amor. Toda la poesía mística se expresa en términos eróticos desde San Juan de la Cruz hasta nuestros días. Rosa Elvira Álvarez continúa la gran tradición añadiendo su acento personal que es como el acento de estos tiempos inseguros y firmes, escépticos y exaltados, y para llevar la antítesis a sus últimos extremos satánicos y angélicos.

Pero no hay que engañarse. En la poesía de Rosa Elvira no hay nada satánico. Su misticismo no arriesga los peligros del malentendido. Amor por amor el único que no falla y que ofrece a la poetisa una suculenta plenitud, es el amor absoluto a la absoluta belleza. Véanse si no sus Siete Sonetos al Escorial. Al lado de esos poemas los de la llamada poesía concreta, los del ya fenecido ultraísmo, los de las pequeñas  escuelas que nacen y mueren como las mariposas en el espacio de un día hacen mas ostensible su liviana e inconsistente naturaleza. No hay poesía de falda corta o larga. No hay modas en la eternidad de la verdadera belleza y mucho menos en la belleza de la expresión mística. Y si todos sus poemas tienen el mensaje secreto y el aparente, es decir la belleza intima y la belleza formal y exterior los poemas místicos tienen, además, proyecciones oscuras en los niveles más profundos de la naturaleza humana. Oscuras, decimos, porque donde hay mucha profundidad es inevitable alguna oscuridad, pero la de su mística es una oscuridad donde están todos los colores en potencia, como en el silencio están todos los sonidos y como en la noche están todas las resonancias del día pasado y todas las esperanzas del siguiente.

. . . Los poemas místicos de Rosa Elvira Álvarez encontrarán un eco fácil en las conciencias especialmente en las de los ateos en quienes no solo serán un estímulo a la reverencia sino un descubrimiento dulcemente escandaloso. No en el sentido de los extremos vergonzosos sino en el de la violencia de lo nuevo y de lo inesperado. Es decir en la originalidad.  No hay originalidad sin alguna forma de escándalo y en este caso el escándalo es inefable, como debe ser.

Es un placer inefable también y un honor para mí enviar con estas ligeras palabras un cordial saludo y un aplauso más para Rosa Elvira y para su poesía que seguirá siendo joven en los tiempos futuros a través de las generaciones.

Ramón J. Sender,

en la introducción de 7 Sonetos al Escorial


Portada de El Alba Perdurable

La angustia mística de Rosa Elvira Álvarez
(Fragmento)

Por la senda de dos valles –el de la luna, chiricano, y ese otro de Los Ángeles, California, donde ella habita– Rosa Elvira Álvarez ha ido escribiendo a ras de tierra, pero mirando siempre con hambre de luz hacia la lejanía de un cielo que promete aperturas infinitas, estos poemas que integran ya cuatro libros –Nostalgia (1941), El alba perdurable (1968), Romance de la montuna (1969) y Siete sonetos al Escorial (1970)–, que, hoy, se publican bajo el sello y gracias al empeño del Instituto Nacional de Cultura.

Se me ha pedido que escriba un prólogo;   unas palabras, en fin, algo dicho en prosa –dura prosa– que sirva de introito a este hermoso libro. Sin embargo, presentar a Rosa Elvira cuando plumas de la estirpe, sabiduría y gracia de un Ramón Sender, Arturo Torres Rioseco y Pura del Prado ya lo han hecho, resulta un verdadero sacrilegio. . .

[…]

Ahora bien, por iniciativa de la autora –¿quién mejor que ella para conocer el “punto céntrico” y más intimo de su humanidad?– el libro se titula, hoy El alba perdurable. Así, ha deseado insinuarnos Rosa Elvira la posibilidad de apertura, o sea, de una perennidad de luz que debe concebirse tal vez como una transformación perenne o como una marcha perdurable e ininterrumpida hacia la luz, donde el amor, en escala ascendente –el amor en su gran carga, diversidad y misterio: el humano, el patrio y el divino, por ejemplo–  sea la vía, la interminable vereda para llegar a la plenitud completa, a la habitación en Cristo.

[…]

La palabra de Rosa Elvira Álvarez –palabra de contemplación activa– llega, al fin, a nosotros con afanes de brindarnos una cosmovisión que arranca desde ese hondo dolor que brota de la oscuridad de la fe. ¡Celebremos, agradecidos, esta Epifanía!

Gloria Guardia,

en la introducción de El alba perdurable, Ediciones INAC. Panamá, 1977.


Obras de Rosa Elvira Álvarez

Título Año
Nostalgia. Editorial Darío. Los Ángeles, California, 1942. 1942
El Alba Perdurable. Ediciones de La Frontera. Los Ángeles, California, 1968. 1968
Romance de la Montuna y otros poemas. Ediciones de la Frontera. Los Ángeles, California, 1969. 1969
7 Sonetos al Escorial. Ediciones de La Frontera. Los Ángeles, California, 1970. 1970
El Alba Perdurable. Esta edición recopila las cuatro obras de Rosa Elvira Álvarez. Instituto Nacional de Cultura. Colección múltiple Nº7. Panamá, 1977. 1977

Entre las poesías de Rosa Elvira Álvarez podemos mencionar las siguientes:

Nostalgia
Retrato
Fina sensación
Mar y tu
Prisión
Puro diamante
Tarde de mar
Telefonema
Último poema
Romance de Panamá
Noticiario
Ambivalencia
Erótica virtutem
7 Sonetos al Escorial (I)
7 Sonetos al Escorial (II - El Monasterio)
7 Sonetos al Escorial (III – Cristo de Cellini)
7 Sonetos al Escorial (IV – Panteón de Infantes)
7 Sonetos al Escorial (V – Felipe II)
7 Sonetos al Escorial (VI -Soneto a Abel)
7 Sonetos al Escorial (VII)
Letra para un tango
Tríptico del velar
Entrega
Tus manos

Referencias

  • Miró, Rodrigo. Teoría de la patria, notas y ensayos sobre literatura panameña seguidos de tres ensayos de interpretación histórica. Talleres Gráficos de Sebastián de Amorrortu e Hijos, S.R.L. Buenos Aires, Argentina, 1947.
  • Del Saz, Agustín. Antología general de la poesía panameña (Siglos XIX-XX). Barcelona, 1973.
  • Miró, Rodrigo. La Literatura Panameña, origen y proceso. Litho-Impresora Panamá, S. A. Panamá, 1979.
  • Rodríguez de Arias, Eulogia. Estampas de la Nacionalidad. Litografía e Imprenta LIL, S.A. Tibás, Costa Rica, 1994.
  • Sánchez Pinzón, Milagros. Chiriquí, rasgos y semblanzas. Culturama, Impresos Modernos, S.A. David, Chiriquí, Panamá, junio de 1997.
  • Candanedo de Zúñiga, Sydia. Semblanzas de Rosa Elvira Álvarez, Diana Morán y Humberto Calamari. Editorial Iturralde. Panamá, mayo de 1999.
  • Miró, Rodrigo. Itinerario de la Poesía en Panamá. Editorial Mariano Arosemena, INAC, Ediciones del Centenario, Panamá, 2003.
  • King Colman, Victoriano. El quehacer poético de Rosa Elvira Álvarez. Revista Cultural Lotería Nº 420, de septiembre-octubre de 1998. Lotería Nacional de Beneficencia. Panamá, 1998.

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