Qué alegre juego el del mar: saltar rocas en la orilla y cantar.
Creer que rompe su cárcel Terrenal y que borra los caminos hacia el mal...
Qué feliz juego de niños, qué andanzas de viejo verde las del mar; las rocas todas de espuma salpicar y rendido, allá a lo lejos descansar.
Del libro: Antología Poética