|
Alma del alma mía, luz de mis ojos,
Numen divino, inspiración del bien,
Generosa criatura, a quien rendido
Estremécese y póstrase mi ser;
Luzca ya para mí una nueva aurora,
I al dulcísimo acento de tu voz,
Ciña mi mano con azahar tu frente
Ante el altar purísimo de Dios.
|