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(Fragmento)
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A mi amigo, Don Manuel Gamboa.
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Viajaba yo por procelosos mares,
con vario viento y con fortuna varia,
unas veces alzando una plegaria,
otras, lanzando horrible maldición.
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Buscaba lo imposible; era mi tema,
palpar la realidad de lo impalpable,
y escudriñar la víscera variable
en su modo de ser: —el corazón.
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Yo quise examinar fibra por fibra
y latido a latido lo que encierra,
esa ánfora divina, aunque es de tierra,
ora de vicio asiento ó de virtud;
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Y audaz, cuál pocos, con mirada atenta,
el alma concretada en su ardimiento;
el vuelo desplegando al pensamiento,
la niñez estudié y la senectud.
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Y osado pretendí de sus misterios
el secreto alcanzar que lo domina,
qué estrella lo dirige y lo encamina,
y á qué ley obedece el corazón.
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¡Querer y no querer a un tiempo mismo,
amar hoy y aborrecer mañana,
asiento de grandeza soberana,
o esclavo de una mísera pasión!
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Siempre es el centro a do converge todo,
fuente de todo bien, del mal sentina,
unas veces al cielo se encamina,
y del infierno esclavo en otras es;
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Y henchido de soberbia, en ansia loca,
por el inmenso espacio tiende el vuelo,
o humillado se arrastra por el suelo
olvidando su orgullo y su altivez.
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Y trémulo, jadeante, estremecido,
el velo levanté que lo cubría,
y la frente bajé triste y sombría
asustado ante tanta lobreguez
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Y mi mano extendí por si pulsaba
palpando la materia, sus latidos;
pero salté de horror sobrecogido,
y en el llanto del alma me anegué.
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¿Es esto el corazón? ¿aquí se anidan
el amor, la virtud, el bien o el mal?
este, el sitio será de la inmortal
aspiración eterna de la vida?
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¿Es la materia vil arca divina,
y el bien y el mal la misma flor encierra?
y la hiel y el almíbar de la tierra
en mística redoma están reunidas?
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Ya sobre el horizonte el sol asoma,
y de carmín y gualda y plata y oro,
ofrécenos espléndido un tesoro,
inmenso como es todo lo inmortal.
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Veremos desplegar radiante el manto
al astro rey; su luz que reverbera
sobre la humanidad, que en esta esfera
sufre llorando con dolor fatal,
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No penetra en el fondo de las almas,
no puede averiguar si hay un misterio
en cada corazón: allí su imperio
se estrella ante la horrenda oscuridad...
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1881
Del libro: Ensayos morales, políticos y literarios
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