Tal ves sin quererlo te mostré mi alma
y viste dentro de ella mi ansiedad sin luz
radiante y coqueta encendiste mi esperanza
y hoy mi añoranza convertiste en cruz.
Ya se que no eres mía y que no me perteneces
que el sol que a ti te alumbra, para mi no ha de existir,
pero, no es mía la culpa que al amor que me enternece,
y que despertó en penumbras, hoy ya no quiera volver a dormir
Es cierto que te quiero y que vivo enamorado,
mas nunca al descubierto debí mi alma dejar
permitiendo que al confín de mi sueño dorado
entraras y a mi amor pudieras despertar.
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