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Si pudiera tomar por la cintura,
ese manojo eléctrico de penas,
esa injusticia diaria de la noche,
esa lenta tristeza del que muere;
desdoblara el camino
y lo doblara
extendiendo sus puntas arrugadas,
para brindar en el abierto espacio,
una mano,
un cántico,
un lucero.
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