Sexto Memorial Interior, por Pablo Menacho |
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Dile
que la lluvia nos dejó su transparencia
como si el tiempo disolviera las edades,
que entró en los meses del viento
a reconstruir refugios
de tristeza
para que nadie saliera a la calle
con sus lágrimas.
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Dile que no llore,
que los niños tristes ya sonríen
con el pan de la ternura entre sus manos,
porque la paz florece en los jardines del planeta
y dile que sonría con las tardes
aunque la lluvia nos disuelva la esperanza,
los horizontes del ocaso
como remoto signo de mañanas.
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Háblale
__no olvides__
de este invierno de paros subversivos
y de algo no determinado en la conciencia
del último amor que comprendía.
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Pregúntale, también, su nombre,
que ya no sé quién fue aquellos días.
Dile que no recuerdo,
porque todo lo borró la lluvia,
que estas palabras se edificaron con el alba
y no sé
cuántos nombres nuevos
le nacieron desde entonces.
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Y dile que mañana no hay regreso,
que nos quedaremos en lo sencillo de la casa
a cultivar un poco de alegrías
que no puedan olvidarse nunca más
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Del libro: Re / incidencias
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