|
|
|
Brote de azul y castidad de aurora
cuando al llamado de mi voz acudas.
Eco de luz sobre mis ansias mudas
si ha de volver lo que en recuerdos mora.
|
|
Todo el dolor que mi existencia llora
-raro dolor que al corazón anudas-
resbalará sus quejas, ya desnudas
del viejo aroma que persiste agora.
|
|
Toda la angustia de la ausencia vieja
irá a apagarse entre el cantar del viento.
Toda promesa de reproche y queja
|
|
se irá enredando en espiral tan lento,
que cuando vuelvas por la senda añeja,
será ya entonces de cristal mi acento.
|