|
|
|
Claro mar
donde soltar el esquife
da la vida.
|
|
Abrir las banderas doradas
al viento indolente.
Y así pasar de un día a otro
recorriendo puntos infinitos,
derrotando paradojas.
|
|
Ciudad del mar, a tí me rindo,
capitán enamorado.
|
|
Arriba las velas
hacia la mar morada!
Y ya en el horizonte
la consumación exacta.
|
Del libro: Imágenes del Tiempo. 1968.
|