|
Después el hombre
su edad madura
y el giro delicado de experiencia y voluntad,
de pasión forjada a golpe de intelecto,
le van empujando
de un tiempo a otro,
de silencio a estruendo,
de sollozo a grito,
de felicidad a dolor
y viceversa.
|
|
La existencia así va paso a paso,
de límites a frutos
placeres mezclando,
con sabores en la boca ya no joven,
del hastío al precepto que apenas se recuerda,
anónimas sombras a veces derribando
chispas y misterios, esperanzas erguidas,
cuerpo y espíritu en unidad altiva,
transitando por las calles del mundo
con huecos y avenidas que aparecen de pronto.
|