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Para República Aguilera,
chiquilla inteligente, quien
cumple hoy sus nueve años
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Qué luce en las calles
la rosa más blanca
de todas las rosas
que vió la comarca?...
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Por ese, por ese
motivo es que falta
allá en mis jardines
la rosa más blanca.
La rosa de nieve.
La rosa de nácar.
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Ah sí, que tú eres!
Ayer que jugabas
con otras chiquillas
al pie de tu casa,
miré en tu terneza
la rosa que falta
allá en mis jardines...
La rosa que siente,
que grita y que salta.
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Muñeca --te dicen--
ha tiempo escapada
de alguna vitrina
brutal, que atajaba
tus pies: azucenas
recién recortadas.
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Muñeca que mira
por gotas de malva;
por dos aceitunas,
por dos esmeraldas.
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Juguete, Florero
de seda, de nácar
do siempre surgiendo
se advierte una mata;
tu mata de pelo,
tu pelo de brasa.
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Que digan. Que digan,
criatura de plata!
Mas eres aquella
feliz rosa blanca
que allá en mis jardines,
ha mucho que falta.
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Te llevo. Las flores
--que son tus hermanas--
te quieren, te piden,
te piden, te llaman.
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Ah sí!, que tú eres
y aquella es tu casa!
Lo cantan las aves...
Graciosa lo canta
la brisa que, inquieta,
buscándote pasa.
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Por eso te llevo.
Por eso no escapas.
Por eso te buscan,
racimo de gracia.
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Las flores más bellas
--que son tus hermanas--
te piden, te quieren,
te quieren...
te aclaman.
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Del libro: Cambiantes.
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